“Mi marido me pega de vez en cuando”

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Por Araceli del Barco Molina

Bolivia, mayo 2012.- Caminando por las estrechas calles de la ciudad de La Paz, entre bocinazos, correteos, marchas, empujones entre otras cosas, escuché por casualidad a una señora decir “mi marido me pega de vez en cuando, si lo haría todos los días ya lo hubiese dejado” me llamó tanto la atención que me di vuelta para ver de quién se trataba, era una mujer muy humilde que vendía en la calle diferentes productos como caramelos, maní, chocolates quien le contaba algunas cosas de su vida personal a otra señora quien era la compradora.

La frase “Me pega de vez en cuando” me llevó a recordar a Miguel Lorente, médico forense español y autor del libro “Mi marido me pega lo normal” quien en su larga trayectoria habría atendiendo a muchas mujeres víctimas de violencia quien hace referencia a la “normalización de la violencia”.

¿Pero qué es normal? Que tu pareja, novio, marido ¿te pegue una vez a la semana? ¿una vez cada quince días? ¿una vez al mes? Dentro de nuestras sociedades “tradicionales” como las latinas, vemos a la violencia como algo tan normal que muchas veces nos cuesta reconocer que un empujón, una frase grosera o la simple indiferencia es “violencia”.

Según datos del Observatorio “Manuela” del Centro de Información y Desarrollo de la Mujer (Cidem), al día, siete de 10 mujeres son maltratadas físicamente, dicha violencia no sólo se genera en los hogares, sino también en los espacios públicos, particularmente contra menores de edad. El 50 por ciento de la violencia intrafamiliar obedece a problemas conyugales donde el mayor conflicto es la economía y el otro 50 por ciento se produce en el sector público, en plazas, alojamientos y otros lugares.

Entonces ¿será normal que estas siete de cada 10 mujeres sean víctimas de violencia? Así como lo dice Lorente “esto de normal, no parte de la mujer, sino del contexto sociocultural del que participa, formado por bases establecidas y transmitidas por el hombre. La mujer tan sólo las interioriza y las hace suyas, hasta el punto de caer en la paradoja de rechazar la violencia y al mismo tiempo justificarla siempre que entre dentro de lo “normal”, aunque lleve años sufriendo continuas vejaciones”.

La violencia sin lugar a dudas no es “normal” y sobre todo no es un tema aislado, no es un problema que solo afecta a la pareja o a la familia; la violencia es un tema público que nos incumbe a todas y todos, el mismo que no surge de la nada, surge de un contexto con normas socioculturales, formas de vida que derivan de una herencia patriarcal y machista donde se han repartido roles desiguales dándole al hombre el rol de jefe y por lo tanto dueño de la vida de las mujeres, con quienes se pensaba que se podía hacer todo sin que nadie pueda intervenir ni siquiera ella misma.

La violencia, cualquiera que sea, debe ser denunciada y las mujeres deben recibir ayuda para deconstruir lo que el hombre, por su supuesto poder de superioridad, ha construido y devolverle a esta mujer la identidad robada, solo así dejaremos de pensar que es  normal que mi marido “me pegue de vez en cuando”.

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¿Para cuándo la prevención de la violencia de género en los medios?

Posted in AGeneroAL, Mujeres, Noticias by Ana Zalazar Castro | Comentarios desactivados

Por Agustina Daguerre de Feminicidio.net

Informe final del Observatorio Regional “Las Mujeres en los Medios”: La violencia tiene prensa. Análisis de la cobertura periodística de la violencia contra las mujeres en los medios gráficos de América Latina.

27/04/2012

Perú, Lima – Los medios de comunicación son instrumentos a los que recurrimos de manera continua para fundamentar o formar nuestras opiniones. Juegan un papel clave a la hora de construir imaginarios sociales sobre distintos temas. Sin embargo, como bien sabemos, las opiniones o posturas vertidas, lejos de ser neutrales, pueden contribuir a perpetuar o reproducir estereotipos sobre las relaciones de género. Es común observar en los medios la imagen de una mujer distorsionada, subordinada, cosificada, sujeto pasivo y objeto de placer masculino.

Frente a este escenario, desde la agenda política feminista se hace hincapié en la necesidad de incorporar la perspectiva de género en los medios de comunicación como requisito indispensable para “dar una imagen justa y no estereotipada sobre los roles que desempeñan mujeres y varones en la sociedad, utilizando un lenguaje neutro y no sexista en las piezas publicadas”, señala este informe. El análisis feminista de la cobertura de la violencia hecha por los medios, nos ayuda a identificar desde una perspectiva crítica, aquellos elementos simbólicos que contribuyen a reproducir situaciones de discriminación de las mujeres.

El informe final del Observatorio Regional “Las Mujeres en los Medios” recoge el trabajo de análisis de medios gráficos realizado por la Articulación Regional Feminista por los Derechos Humanos y la Justicia de Género de Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador y Perú.

A partir del monitoreo de la presencia de noticias sobre violencia contra las mujeres en la prensa gráfica, la organización trató de indagar sobre significados de la violencia en el discurso público, su relevancia, así como la profundidad de su análisis. Su objetivo final: contribuir a mejorar las intervenciones de política pública para erradicar la violencia contra las mujeres en la región.

LA PRENSA NO ABORDA LAS CAUSAS ESTRUCTURALES DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO

Para ello el Observatorio Regional identificó el modo en que las mujeres son representadas por los medios impresos en cada uno de los países, analizó en el tratamiento que se hace en las noticias la reproducción de los estereotipos de género. Finalmente evaluó si las piezas periodísticas que tienen como sujetos centrales a las mujeres contemplan y/o están presentadas desde una perspectiva de derechos humanos.

El informe fundamenta sus conclusiones en el estudio de 2.738 notas sobre sucesos relacionados con violencias ejercidas contra las mujeres, en el periodo de enero a junio de 2011.

Según la autoras del estudio “las cifras confirman lo que la literatura sostiene”: a pesar del creciente número de estudios y acciones de las organizaciones de la sociedad civil (…) por poner en la agenda pública el tema de la violencia de género, ésta es visibilizada en los medios con el relato de los hechos, sin abordar sus causas estructurales, ni realizar un análisis de lo sucedido y las medidas que se podrían adoptar para evitarlos.

Este tipo de noticias no suelen ocupar primeras planas, ni las secciones de opinión o editorial y su contenido queda relegado a las secciones de sucesos o policiales.

Las ocasiones en las que este tipo de noticias no tienen carácter residual sino que alcanzan un cierto protagonismo son aquellas en las que “existe un ingrediente ‘llamativo’, como puede ser la brutalidad de los delitos o cuando las personas involucradas en los hechos de violencia son figuras famosas”.

Por lo general se puede afirmar que el término “feminicidio” sólo es utilizado en aquellas noticias donde la fuente del hecho a cubrir es una institución pública u organización de la sociedad civil. El informe señala que en los medios latinoamericanos es común el uso de expresiones como “crimen pasional” para abordar la violencia con resultado de muerte que sufren mujeres a manos de sus parejas o exparejas. “Este calificativo obstaculiza toda posibilidad de análisis y se presenta como una justificación a la acción del criminal; por lo tanto, de manera implícita se señala a las mujeres como responsables de lo ocurrido. En la forma en que se presentan las noticias, se desprende que la conducta de la víctima generó una reacción espontánea, un arrebato, de alguien que estuvo fuera de sí. No es de extrañar entonces, que esta sea la defensa preferida por los victimarios cuando enfrentan un proceso judicial”.

Entre las formas de revictimización que encuentra el Observatorio podemos señalar por ejemplo el uso de diminutivos y de términos que pueden considerarse racistas y peyorativos; el énfasis en datos que desvían la atención sobre la verdadera criminalidad del hecho como si la mujer usaba escotes, minifaldas o si salía sola con frecuencia. Las indagaciones sobre su vida privada buscan posibles relaciones con terceros y un peligroso énfasis en la pesquisa policial sobre las últimas horas de la víctima que terminan por invertir la carga de la prueba.

Las mujeres son representadas por los medios como “sujetas pasivas, débiles y carentes de iniciativa; mientras los varones/victimarios, son asociados a seres irracionales y nublados por las emociones en función de recuperar el orden perdido”. “Las mujeres al salir/se de su sitio (doméstico), son violentadas por los varones amenazados por perder su lugar ‘natural’ en el espacio público”. “En los medios rara vez se las representa con una actitud activa y defendiéndose”.

Así, la violencia de género es percibida por la prensa como actos puntuales, hechos fortuitos, circunstanciales. Pero “ni los medios, ni la sociedad en general establecen un vínculo directo entre prevención y lucha contra la violencia de género, aunque sí lo hacen cuando se trata de la violencia no machista en general”.

Finalmente, uno de los aspectos a los que el Observatorio da prioridad es al tercer punto de análisis anteriormente expuesto: el abordaje de la violencia como una violación de los derechos humanos de las mujeres. “Los resultados sobre este punto despiertan una señal de alarma: apenas el 5% de las notas publicadas se refirieron a la violencia contra las mujeres como una violación a los derechos humanos. Omitir los derechos que se vulneran dificulta la comprensión y movilización de la sociedad para enfrentar el problema. Asimismo, exonera al Estado de sus compromisos con el derecho de las mujeres a una vida sin violencia. Esto confirma que en la cobertura, realizada en general desde un punto de vista de los acontecimientos, no se ejerce una reflexión sobre la violencia como problema social de vulneración de los derechos de las mujeres.”

El informe recoge también los casos de violencia de género que han tenido un mayor impacto mediático en cada uno de los países monitoreados.

ARGENTINA: MUJERES QUEMADAS

En Argentina el caso más replicado fue el asesinato de Wanda Taddei quemada en vida por su marido, famoso baterista de una banda de rock nacional. Durante el primer semestre de 2011 se encontraron 16 casos similares, mujeres cuyos maridos o parejas les prendieron o intentaron prenderles fuego.

En los medios de comunicación predomina el uso de calificativos como “monstruo” para referirse al agresor. Sin embargo como señala el equipo de investigadoras argentino, esta percepción del perpetrador del crimen “contribuye a atenuar su responsabilidad, ubicando la causalidad de la agresión en su aspecto “patológico. Al mismo tiempo, se trata de una explicación que aleja en cierta medida el problema del resto de la sociedad, que “no somos monstruos”.” Esto mismo pasa cuando el victimario es presentado como una víctima de las drogas y/o el alcohol, porque “podría conducir a relegar el caso a una situación de excepcionalidad, asociado a conductas derivadas del abuso de estas sustancias.”

BOLIVIA: DOBLE ASESINATO EN UN CONSULTORIO ODONTOLÓGICO

Un hombre asesinó a su esposa y a su odontólogo con un arma de fuego, tras enterarse de que su pareja mantenía una relación sentimental con este hombre. La policía logró arrestarlo menos de dos horas después de la comisión del doble crimen.

El equipo boliviano relata en el informe cómo en la cobertura realizada del tema “se enfatizó el carácter policial del hecho y se utilizaron titulares con alto contenido sensacionalista incluyendo en todos ellos como supuesto móvil del crimen, los celos del asesino. Los medios “buscan elementos espectaculares y se culpabiliza a las víctimas con el argumento de los celos y la posible relación sentimental entre la esposa del asesino y el odontólogo.” “En cuanto al espacio y voz que se les da a los protagonistas, hay también elementos de estereotipación androcéntrica. Se le da voz al acusado, el asesino justifica el crimen y se dice arrepentido. Como elemento aún más interesante, se le otorga voz a la odontóloga sobreviviente, testigo presencial del asesinato. En todos los casos, las notas incluyen entre los relatos de la mujer expresiones como “entre sollozos” o “en medio de un ataque de nervios”, también reproduciendo un típico estereotipo de mujer/víctima, necesidad de protección, debilidad, sentimentalismo.”

CHILE: MODELO Y ACTUAL CONSEJAL POR LA COMUNA DE ESTACIÓN CENTRAL, DETENIDO POR VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Patricio Laguna, fue detenido por violencia intrafamiliar contra su novia, la también modelo Yanina Halabi. El episodio de maltrato fue cubierto desde un enfoque centrado en la espectacularidad de los hechos. Las notas de prensa reproducen roles y estereotipos machistas. Al igual que sucede en la cobertura del caso anterior en Bolivia, los celos patológicos de la mujer a raíz de las continuas infidelidades del hombres son esgrimidos como los motivos principales de los hechos. La modelo en un comunicado público llegó a afirmar a la prensa que su relación era normal, “excepto por los episodios de violencia física y psicológica que él tenía”.

Es importante entender que “se trata de un personaje público, tanto de la esfera del espectáculo como de la política y que, pese a ello, no se encuentra un cuestionamiento a su figura, sino más bien hay una inclusión de fuentes que validan su perfil. Así mismo las representaciones apuntan a la mujer (Halabi) además de víctima, como posible culpable frente a los actos de violencia, lo que reforzaría la dicotomía culturalmente definida de “chica buena-chica mala”, propia del sistema de valores patriarcales sobre el lugar y rol “adecuado” de la mujer.”

COLOMBIA: EL CASO DE ANA FABRICIA CÓRDOBA

La líder social Ana Fabricia había recibido en varias ocasiones amenazas como respuesta a su activismo a favor de la restitución de tierras, la denuncia de la desaparición de uno de sus hijos y el asesinato de otro de ellos a manos de la policía. Pese a las múltiples veces que la líder había manifestado la situación de peligro en la que se encontraba por su denuncia de las fuerzas públicas, el 7 de junio fue asesinada. La noticia “cobra mayor importancia por la reciente aprobación de la Ley de víctimas y restitución de tierras en el Congreso de la República”.

ECUADOR: JULIO CÉSAR CONTRERAS VIOLA Y APUÑALA A SU HIJASTRA DE SIETE AÑOS EN GUAYAQUIL

Un padrastro intenta violar a su hija de siete años, al no lograrlo la apuñala 17 veces. La menor acaba en el hospital con heridas muy graves. “Fue un hecho que dio para todo tipo de crónicas rojas, sensacionalismo y descripciones imaginativas llena de morbosidad.”

Tras la comisión de los hechos los medios de comunicación no volvieron a publicar ninguna noticia relacionada con el estado de salud de la menor o la situación judicial del agresor. Los medios adornaron la personalidad del agresor “como un ser malo, pobre, borracho, lo cual no ayuda a centrar la información en el abuso en sí mismo, un crimen cometido contra una menor, el delito de incesto, además del crimen de intento de asesinato. Ningún diario nombra el apuñalamiento como intento de asesinato.”

Señala el equipo ecuatoriano la manera generalizada en que se hace uso del verbo “ultrajar” como sinónimo de abusar sexualmente o de violar. “En la escala de valores y definiciones que manejan los diarios, la violencia sexual aún es considerada una afrenta contra el honor y la honra de la mujer, la niña, la familia.”

PERÚ: DOS POLICÍAS ASESINAN A MUJERES

En el mes de marzo dos crímenes cometidos a manos de policías fueron ampliamente cubiertos por los medios de comunicación, debido al gran impacto que generó en la opinión pública que ambos victimarios fueran miembros de las fuerzas de seguridad del Estado.

En el primer caso Hildebrando Campos Vásquez mató a su pareja Angélica Chumán Cerrón con dos impactos de bala y luego se suicidó de un tiro en la cabeza. Los acontecimientos ocurrieron en el distrito limeño de Ate. En el segundo, el suboficial Wilder Valera Meza, asesinó Lima Norte, a la esposa de un colega al resistirse esta a sufrir un ataque sexual.

En los dos casos “se recurrió al tratamiento tradicional sensacionalista de la información con una detallada narración de los hechos priorizando los aspectos más “espectaculares” y exponiendo a la celopatía, sobre todo en el segundo asesinato como justificación a la conducta del asesino.

Puedes descargar el informe http://es.scribd.com/doc/80947024/La-Violencia-Tiene-Prensa

Fuente: Feminicidio. net, publicado el 27 de abril de 2012

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